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¿Qué me pongo hoy?

3 sept
5 min de lectura

Son las 7 a. m. Hace frío. Me pongo mi bata, entro al baño, me lavo los dientes, me cepillo el cabello y, al darme vuelta, mi vista se enfoca en la sección izquierda de mi guardarropa, donde encuentro mi ropa.


Y entonces pienso: ¿qué me voy a poner hoy?



Entre el clima, mi ánimo, cómo se siente mi cuerpo hoy y la pregunta de “¿esto que elegí soy yo o me estoy disfrazando de alguien más?”, decido: equis, me gusta. Me lo pongo y entonces comienza el siguiente análisis: ¿es cómodo?, ¿qué más iremos a hacer?, ¿se arrugará mucho en el coche?, ¿sí combina?


Le pido opinión a mi esposo. No coincidimos. Termino convenciéndome de que es una buena elección y sigo con mi día.


Todo este análisis me llevó a pensar en todo lo que una mujer necesita considerar para vestirse. Así que abrí una cajita de preguntas en Instagram: ¿En qué piensas antes de elegir qué ponerte?


Entre las respuestas estuvieron:


“¿Esto me hará sudar?”

“¿Necesita plancharse?”

“¿Se me ve la panza o hace rollito?”

“Si voy a estar sentada, ¿mejor algo menos elástico?”

“¿Se me marca el vientre?”


Así que me puse a investigar cuáles son las cosas en las que comúnmente las mujeres piensan antes de elegir qué ponerse y encontré una laaaarga lista de cosas a considerar. Cosas que, por supuesto, yo también considero, pero que nunca había visto todas juntas.


Me sorprendió la cantidad de factores.


Para las mujeres no es simplemente ponerse lo que les guste y ya. Es tomar una decisión diaria sobre:

  • Proteger su cuerpo de las críticas.

  • Utilizar su apariencia como una carta de presentación de lo que quieren comunicar.

  • Pensar en la adecuación social, considerando si algo es apropiado para el lugar.

  • Buscar pertenencia, para no verse o sentirse fuera de lugar.

  • Anticipar la evaluación y la opinión que los demás emitirán sobre ellas.

  • Intentar ejercer control corporal, haciendo que su cuerpo luzca lo más parecido posible a los estándares de belleza actuales.

  • Expresar su identidad: ¿me siento yo misma con esto que tengo puesto?

  • Considerar su estado emocional.


Además de otras variables como el color de la piel, el clima o la edad.


Todo esto, en promedio, en 14 minutos.


14 minutos diarios pensando qué ponerse.



En 2017, Totaljobs realizó una encuesta a 2,000 trabajadores de oficina en Reino Unido y encontró que las mujeres dedicaban, en promedio, 14 minutos diarios a pensar qué ponerse para trabajar, frente a 9 minutos en el caso de los hombres. La diferencia era de cinco minutos diarios. A partir de estos datos, el estudio calculó que, a lo largo de una vida laboral de 47 años, esto representaría aproximadamente 118 días para las mujeres, frente a unos 76 días para los hombres, si se mantuviera ese ritmo. (Totaljobs, 2017).


Todo esto porque hay más evaluación de nuestra apariencia comparada con la de los hombres.


El presentador de televisión Karl Stefanovic hizo un experimento poniéndose el mismo traje azul todos los días durante un año. El objetivo era demostrar que a los hombres no se les juzga igual que a las mujeres respecto a su apariencia física. Lo hizo como protesta para demostrar el sexismo que sufría su compañera, al ser criticada duramente por su ropa. El resultado: nadie se dio cuenta de esta protesta hasta que él la mencionó a finales de año, quedando demostrado el punto.


Y es entonces cuando entiendo que la expresión “No tengo nada qué ponerme” no viene de la cantidad de ropa, sino de todo el overthinking que hay detrás de elegir qué ponerse.


En otro estudio sobre las diferencias entre hombres y mujeres al elegir qué vestir, Kwon y Drayton (1987) encontraron que, mientras que para los hombres el clima era uno de los factores más importantes al seleccionar su ropa, para las mujeres adquirían mayor relevancia las actividades sociales.


Durante un live que tuve con Karla Manzanilla, Coach de TCA, abrimos una pregunta que al día de hoy me sigue enorgulleciendo la hayamos puesto sobre la mesa: 


Si no es para verme más alta, delgada, y estilizada, ¿entonces con qué objetivo te vistes? 


El momento en el que una mujer se para frente a su armario a elegir su outfit no sólo se pregunta ¿qué me pongo, sino ¿Qué me pongo para esto, con esta gente, en este lugar, con este clima, que sea apropiado, que me guste, que me haga sentir cómoda, que favorezca cómo me veo, que corresponda a mi edad, que no sea demasiado formal, que no sea demasiado informal, que no marque aquello, que no parezca que estoy intentando demasiado...?

La presión tampoco viene únicamente de nosotras mismas. 


Buote et al. (2011), a través de ocho estudios, encontraron que las mujeres están expuestas en su vida cotidiana a normas de apariencia más rígidas, homogéneas y generalizadas que los hombres. 


“Sugerimos que la norma transmitida para las mujeres en los medios de comunicación está más claramente definida, es más rígida y homogénea que para los hombres. Es decir, esencialmente hay un tipo de cuerpo ideal que se presenta a las mujeres como valorado (delgada, joven y atractiva).” (Buote et al., 2011).


Y cuando esas normas son más rígidas y uniformes, pueden tener un impacto más negativo en la imagen corporal.


Aunque ciertamente existen ideales de apariencia para ambos sexos (y estudios de laboratorio indican que la exposición a esos ideales puede dañar la imagen corporal) “…las mujeres siguen sintiéndose peor que los hombres con respecto a sus cuerpos en la vida cotidiana (Feingold y Mazzella, 1998). ¿Por qué? Una posibilidad clara, respaldada por los Estudios 1 a 7, es que las mujeres tienen muchas más probabilidades que los hombres de ser bombardeadas en la vida cotidiana con imágenes idealizadas inalcanzables junto con mensajes que describen cómo pueden y deben alcanzarlas.” Buote et al. (2011).




Y aquí viene algo interesante y reciente: wardrobe rage.


Es un término utilizado por Maggie Sellers Reum, conductora del podcast Hot Smart Rich, que viene de la comparación intensa que siente una persona al volante pero esta vez hacia su guardarropa por no sentirse satisfecha con nada de lo que hay en él, cuando se pone la ropa. 


Todas las que nos encontramos leyendo hemos pasado por ese frustrante día donde terminamos sin salir, cambiándonos 5 veces o muy incómodas con lo que elegimos porque no nos hallamos. 


No quisiera prometer una solución mágica a este problema, sino plantear una alternativa: dejar de vestir desde la inseguridad y comenzar a vestir desde el autoconocimiento, priorizando nuestros gustos, nuestra comodidad y la fidelidad hacia nosotras mismas.


Esto implica integrar tres dimensiones.


La dimensión interna, donde el autoconcepto puede verse reflejado en elecciones de ropa y combinaciones pensadas desde quién eres, qué te gusta y la historia que quieres contar.


La dimensión corporal, donde, en lugar de buscar corregir el cuerpo, podamos elegir ropa que se adecue a él, utilizar la talla adecuada y priorizar nuestra comodidad, salud y estado presente.


Y la dimensión estética, donde podamos construir combinaciones funcionales para nuestra vida, hacer más eficiente nuestro guardarropa y comprar con mayor consciencia, en lugar de hacerlo por impulso o simplemente por seguir tendencias.


Qué distinto sería abrir el closet y que la decisión más difícil del día fuera simplemente elegir entre dos cosas que te gustan.



Artículo creado por Lic. Abigail Águila

 Cert. Coach de Imagen con enfoque en aceptación corporal



Fuentes consultadas: 

Totaljobs. (2017). Women stressed by work dress codes. Totaljobs Media Centre. https://www.totaljobs.com/media-centre/women-stressed-by-work-dress-codes

Buote, V. M., Wilson, A. E., Strahan, E. J., Gazzola, S. B., & Papps, F. (2011). Setting the bar: Divergent sociocultural norms for women’s and men’s ideal appearance in real-world contexts. Body Image, 8(4), 322–334. https://doi.org/10.1016/j.bodyim.2011.06.002

Kwon, Y.-H., & Drayton, M. A. (1987). Factors affecting the selection of clothes on daily basis: Male and female differences. Journal of Consumer Studies & Home Economics, 11(1), 57–69. https://doi.org/10.1111/j.1470-6431.1987.tb00130.x

Tiggemann, M., & Lacey, C. (2009). Shopping for clothes: Body satisfaction, appearance investment, and functions of clothing among female shoppers. Body Image, 6(4), 285–291. https://doi.org/10.1016/j.bodyim.2009.07.002

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