top of page
Buscar

La ropa heredada y la pérdida de identidad al vestir

Actualizado: 18 sept 2025

¿Qué pasa cuando lo que vestimos deja de reflejar quiénes somos y empieza a reflejar solo lo que otros esperan de nosotras?


Nos encontramos en tiempos donde buscamos conectar y todo tiene que tener un significado. Entre las experiencias y el simbolismo que le damos a las cosas, la búsqueda por hacer de algo simple algo especial se ha vuelto determinante, incluyendo la ropa.


A lo largo de mi trabajo con mujeres en búsqueda de la voz que han perdido entre exigencias de su familia, comentarios ajenos y reglas dictadas por la moda, me he encontrado con un común denominador: la dificultad para deshacerse de prendas que van más allá, resultando en ideas e historias.


Prendas con memoria: el peso de lo emocional


Todas tenemos alguna pieza de ropa con un valor emocional enorme:


  • El suéter tejido por la abuela, que nunca fue tu estilo, pero que sería muy "cruel" de tu parte desechar.

  • Esa blusa de la suerte con la que conociste a tu primer amor o conseguiste tu primer trabajo, aunque ya no te queda ni la persona ni la etapa.

  • El vestido que tu mamá te regaló con todo su cariño.

  • Los jeans que tu papá siempre te “chulea” cuando los usas.


Cada prenda se convierte en un recordatorio de alguien más, una especie de hilo invisible que nos ata a momentos y personas.




Lo heredado: más que ropa, gustos prestados


Además de las prendas físicas heredadas (la ropa de la hermana mayor, por ejemplo), también recibimos gustos heredados, como usar un color porque a papá le gusta o adoptar el estilo clásico de tu mamá, aunque no vaya contigo.


Todo esto influye en la imagen interna que refleja el espejo cuando te colocas frente a él usando esa ropa, pero ponte a pensar, ¿realmente es tu reflejo o es el reflejo de los demás?.


La complacencia escondida en el clóset


Esta relación que hay entre lo que decides vestir y tu identidad se ve mermada por las complacencias y la búsqueda de la aceptación o, más profundo aún, por el miedo al rechazo.


En el camino, olvidas tus gustos y te desconectas de tu autenticidad y de esa cualidad individual que te hace única y diferente a todos.


El resultado: Un guardarropa lleno de gustos que ya no sabemos si son propios o prestados, y la falta de seguridad para tomar decisiones sobre cómo vestirte, y más adelante, sobre quién deberías de ser.


La ropa, que debería ser una extensión de quién eres, termina siendo una máscara que responde a la mirada externa.


Cómo recuperar tu voz interna al vestir



Si todo esto ha resonado contigo, quiero compartirte un ejercicio para comenzar a recuperar esa voz que se ha escondido por tanto tiempo:



  1. Abre tu clóset y ubica las prendas que tienes por gusto propio y aquellas por herencia o por recuerdos.

  2. Pregúntate con honestidad (sin sobrepensar ni juzgar tus respuestas): ¿Qué me gusta a mí?

  3. Elige una prenda que tengas solo por la opinión de alguien más y responde: ¿Me gusta a mí o me gusta porque alguien me dijo que se me veía bien?


Si la respuesta es externa, es momento de dejarla ir. Permite que tu guardarropa hable más de ti y menos de otros.





Resignificar sin perder lo valioso


Separar lo emocional de lo que refleja tu identidad actual no significa borrar historias.


Si una prenda te recuerda a alguien especial (quizás alguien que ya no está) o un momento especial, puedes hacer lo siguiente:


  • Primero, te recomiendo trabajar esa pérdida y vivir tu duelo y, una vez trabajado de forma interna, corta un pedazo de la prenda y esa tela conviértela en un parche para unos jeans o una chamarra de mezclilla.

  • También puedes hacer una pashmina con diferentes retazos de este tipo de prendas con historia, una tote bag o incluso una cobija.


Deja que esa pieza sea un acento en tu estilo, no la protagonista que lo define. Así, la memoria permanece, pero sin eclipsar tu autenticidad.


¡Libértate!


Por último, reaprende a vestirte desde ti, no desde la opinión externa.


Vestirte desde tu esencia es recordar que tu voz interna merece más fuerza que cualquier mirada externa. Porque cuando recuperas tu estilo y lo defiendes, también recuperas una parte de ti, validas quién eres y lo valiosa que eres.


Artículo creado por Lic. Abigail Águila

 Coach de Imagen con enfoque en aceptación corporal

Comentarios


bottom of page